top of page

Prediabetes: qué significa, cómo se diagnostica y qué puedes hacer para evitar la diabetes.

  • Foto del escritor: Alan León
    Alan León
  • hace 3 horas
  • 6 min de lectura

La prediabetes no significa que inevitablemente tendrás diabetes. Es una señal de alerta y, sobre todo, una oportunidad para actuar.


Si en tus análisis de laboratorio apareció la frase “glucosa elevada”, “glucosa alterada en ayuno”, “intolerancia a la glucosa” o “prediabetes”, es normal que surjan preguntas: ¿ya tengo diabetes?, ¿necesito medicamentos?, ¿puedo revertirlo?, ¿qué debo cambiar?


La buena noticia es que detectar la prediabetes permite intervenir antes de que aparezca la diabetes tipo 2 y reducir el riesgo de desarrollar complicaciones metabólicas y cardiovasculares.


¿Qué es la prediabetes?


La prediabetes es una alteración del metabolismo de la glucosa en la que los niveles de azúcar en sangre son mayores de lo normal, pero todavía no alcanzan los criterios diagnósticos de diabetes.


No es simplemente “tener un poco de azúcar alta”. Generalmente refleja una combinación de resistencia a la insulina, alteraciones en la regulación de la glucosa y mayor riesgo cardiometabólico.


El IMSS reconoce la prediabetes como una condición previa a la diabetes y señala que su identificación permite implementar medidas para retrasar o prevenir la progresión de la enfermedad.


¿Cómo se diagnostica la prediabetes?


Existen diferentes pruebas para identificar alteraciones de la glucosa.


1. Glucosa plasmática en ayuno


Una glucosa en ayuno de:


- Menos de 100 mg/dL: generalmente se considera normal.

- 100–125 mg/dL: corresponde a glucosa alterada en ayuno, dentro del rango de prediabetes.

- 126 mg/dL o más: puede corresponder a diabetes y requiere confirmación diagnóstica, salvo determinadas circunstancias clínicas.


Los materiales mexicanos del IMSS y de la Secretaría de Salud utilizan el rango de 100–125 mg/dL como alteración de la glucosa en ayuno.


2. Curva de tolerancia oral a la glucosa


En esta prueba se administra una carga de 75 g de glucosa y se mide la glucemia posteriormente.


A las 2 horas:


- Menos de 140 mg/dL: normal.

- 140–199 mg/dL: intolerancia a la glucosa.

- 200 mg/dL o más: compatible con diabetes, cuando se cumplen los criterios diagnósticos correspondientes.


La intolerancia a la glucosa es otra forma de prediabetes.


3. Hemoglobina glucosilada (HbA1c)


La HbA1c refleja aproximadamente el promedio de glucosa de los últimos 2–3 meses.


De acuerdo con los criterios de la American Diabetes Association:


- Menos de 5.7%: normal.

- 5.7–6.4%: prediabetes.

- 6.5% o más: diabetes, cuando se confirma apropiadamente.


La ADA 2026 reconoce la glucosa en ayuno, la prueba de tolerancia oral a la glucosa y la HbA1c como pruebas apropiadas para detectar prediabetes y diabetes tipo 2.


Importante: un resultado aislado no siempre es suficiente para establecer un diagnóstico. La interpretación depende de la prueba utilizada, las condiciones en las que se realizó y el contexto clínico.


¿Tener prediabetes significa que desarrollaré diabetes?


No necesariamente.


La evolución depende de múltiples factores: genética, peso corporal, distribución de la grasa, alimentación, actividad física, edad, presión arterial, lípidos y otros componentes del riesgo cardiometabólico.


Sin embargo, la prediabetes sí representa un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular, por lo que no conviene ignorarla. La ADA recomienda que las personas con prediabetes sean evaluadas al menos anualmente para detectar progresión hacia diabetes, ajustando la frecuencia según el riesgo individual.


¿Cuáles son los factores de riesgo?


La prediabetes suele aparecer como parte de un conjunto de factores metabólicos.


Entre los más importantes están:


- Sobrepeso u obesidad.

- Antecedentes familiares de diabetes.

- Sedentarismo.

- Hipertensión arterial.

- Triglicéridos elevados o HDL bajo.

- Antecedentes de diabetes gestacional.

- Síndrome de ovario poliquístico.

- Enfermedad cardiovascular.

- Hígado graso asociado a disfunción metabólica.

- Circunferencia abdominal elevada.


La ADA recomienda realizar pruebas de detección en adultos con sobrepeso u obesidad que presenten factores de riesgo adicionales, y en adultos sin estos factores iniciar el tamizaje a partir de los 35 años.


¿Se puede revertir la prediabetes?


En muchas personas es posible normalizar los niveles de glucosa o retrasar considerablemente la progresión a diabetes.


Pero hay que entender qué significa “revertir”.


No significa que la predisposición desaparezca para siempre. Significa que, mediante cambios en el estilo de vida y, en determinados casos, tratamiento médico, es posible mejorar el metabolismo de la glucosa y reducir el riesgo de progresión.


El IMSS enfatiza la importancia de modificar hábitos, mejorar la alimentación y realizar actividad física como parte de la prevención de diabetes.


¿Qué puedo hacer si tengo prediabetes?


1. Si tienes sobrepeso u obesidad, busca una reducción de peso sostenible


Incluso una reducción moderada del peso corporal puede producir beneficios metabólicos importantes.


El IMSS ha recomendado como objetivo una reducción aproximada de 5–10% del peso corporal, acompañada de alimentación adecuada y actividad física.


Por ejemplo, una persona que pesa 100 kg podría obtener beneficios importantes al perder inicialmente entre 5 y 10 kg.


No necesitas llegar inmediatamente a tu “peso ideal” para empezar a obtener beneficios.


2. Muévete de manera regular


La actividad física mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a controlar el peso y otros factores de riesgo cardiovascular.


Una meta práctica es acumular aproximadamente 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada, distribuidos durante la semana.


No necesitas comenzar haciendo ejercicio intenso.


Caminar, andar en bicicleta, nadar, bailar o realizar entrenamiento de fuerza pueden formar parte de un programa individualizado.


3. Mejora la calidad de tu alimentación


No existe una única “dieta para la prediabetes”.


El objetivo es construir un patrón de alimentación que puedas mantener a largo plazo.


En términos generales, conviene:


- Priorizar verduras, frutas enteras, leguminosas y alimentos ricos en fibra.

- Elegir fuentes adecuadas de proteína.

- Preferir cereales integrales y carbohidratos de mayor calidad nutricional.

- Reducir bebidas azucaradas.

- Limitar alimentos ultraprocesados con alta densidad energética.

- Moderar grasas saturadas.

- Ajustar las porciones de acuerdo con tus necesidades energéticas.


La meta no es eliminar todos los carbohidratos ni vivir a base de ensaladas. El objetivo es mejorar el patrón global de alimentación.


4. No olvides el resto de tu riesgo cardiovascular


La prediabetes no debe evaluarse únicamente mirando la glucosa.


También es importante revisar:


- Presión arterial.

- Colesterol y triglicéridos.

- Peso y circunferencia abdominal.

- Tabaquismo.

- Actividad física.

- Función renal cuando esté indicado.

- Antecedentes cardiovasculares y familiares.


La ADA señala que las personas con prediabetes presentan con frecuencia otros factores de riesgo cardiovascular y recomienda identificarlos y tratarlos cuando corresponda.


¿Necesito tomar metformina si tengo prediabetes?


No todas las personas con prediabetes necesitan medicamentos.


La intervención sobre el estilo de vida constituye una parte fundamental de la prevención.


Sin embargo, en personas con un riesgo particularmente elevado, un médico puede considerar tratamiento farmacológico, incluyendo metformina, después de valorar individualmente los beneficios y riesgos.


La ADA 2026 señala que la metformina puede considerarse especialmente en determinados adultos con alto riesgo de progresión a diabetes, como personas con antecedentes de diabetes gestacional, hiperglucemia más marcada o determinadas características de edad y obesidad.


Por eso, no es recomendable automedicarse simplemente porque una glucosa salió elevada.


¿Cada cuánto debo hacerme estudios?


Una vez identificada la prediabetes, la ADA recomienda evaluar al menos una vez al año la aparición de diabetes, aunque la frecuencia puede modificarse de acuerdo con el riesgo individual.


El seguimiento también permite comprobar si las intervenciones sobre peso, alimentación y actividad física están funcionando.


Prediabetes: una oportunidad, no una sentencia


Recibir un diagnóstico de prediabetes puede ser una llamada de atención, pero también es una oportunidad.


La diabetes tipo 2 generalmente no aparece de un día para otro. El periodo de prediabetes permite identificar el riesgo y actuar antes de que la enfermedad se establezca.


No se trata de hacer una dieta extrema durante unas semanas.


Se trata de identificar qué está aumentando tu riesgo metabólico, establecer objetivos realistas y dar seguimiento a los cambios.


¿Tienes glucosa elevada o te diagnosticaron prediabetes?


Una valoración médica puede ayudarte a determinar si realmente existe prediabetes, identificar otros factores de riesgo y establecer un plan personalizado de alimentación, actividad física, pérdida de peso y seguimiento.


No esperes a tener diabetes para empezar a cuidar tu salud metabólica. Agenda consulta médica conmigo.



Este artículo tiene fines educativos y no sustituye una valoración médica individual. Los criterios diagnósticos y el tratamiento deben interpretarse de acuerdo con el contexto clínico de cada persona.


Fuentes y guías consultadas


- Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Materiales educativos y modelo preventivo para prediabetes.

- Secretaría de Salud. Algoritmo de detección y diagnóstico de diabetes mellitus.

- IMSS. Diagnóstico y tratamiento farmacológico de la Diabetes Mellitus Tipo 2 en el Primer Nivel de Atención, GPC-IMSS-718-18.

- American Diabetes Association Professional Practice Committee. Standards of Care in Diabetes—2026, sección 2: Diagnosis and Classification of Diabetes.

- American Diabetes Association Professional Practice Committee. Standards of Care in Diabetes—2026, sección 3: Prevention or Delay of Diabetes and Associated Comorbidities.

 
 
 

Comentarios


bottom of page